ENTREVISTA A BEATRIZ PACHECO: SEXUALIDAD Y BIODANZA

17 04 2008

¿Se puede mejorar el disfrute y el placer? ¿Cómo recuperamos o intensificamos el deseo?¿Podemos mejorar nuestra capacidad de entrega?
Para saber cuál es el aporte que nos puede brindar la biodanza en nuestra vida sexual le preguntamos a una experta, Beatriz Pacheco A. quien nos contestó nuestra dudas desde India, en donde se encuentra capacitándose y ofreciendo talleres de diversas temáticas.

LA BIODANZA
El sistema de Biodanza fue creado por Rolando Toro, hace alrededor de 45 años. Surge a partir del principio que plantea que el primer conocimiento del mundo, anterior a la palabra, es el conocimiento por medio del movimiento, propios del cuerpo y sus emociones. La danza es, por lo tanto, un modo de ser-en-el-mundo, la expresión de la unidad orgánica del ser humano con el universo.
La propuesta de biodanza no consiste sólo en danzar, sino en activar, mediante ciertas danzas, potenciales afectivos y de comunicación que nos conecten con nosotros mismos, con el semejante y con la naturaleza. De esta manera, la biodanza propone restaurar en las personas la vinculación originaria a la especie como totalidad biológica.
El sistema de biodanza considera a la danza en el sentido de un movimiento profundo que surge desde lo más entrañable del ser humano. Es movimiento de vida, es ritmo biológico, ritmo del corazón, de la respiración, impulso de vinculación a la especie, es movimiento de intimidad. La búsqueda del despertar de nuestra dormida sensibilidad.
Existe un modo de estar ausente con toda nuestra presencia. En el acto de no mirar, de no escuchar, de no tocar al otro, lo despojamos sutilmente de su identidad. No reconocemos en él/ella a una persona; estamos con él/ella pero lo ignoramos. Esta descalificación, consciente o inconsciente, posee un sentido pavoroso que involucra todas las patologías del ego.
A diferencia de lo anterior, proponemos que lo que necesitamos para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y de estimulante dicha. Es en estas necesidades, consideradas naturales, que se ha puesto el objetivo de la biodanza, sustentada en el principio que plantea que la consistencia existencial no puede provenir de una ideología, sino de una vivencia en acción.
La finalidad del sistema de biodanza es activar, a través de la danza y ejercicios de comunicación en grupo, profundas vivencias armonizadoras. Definiendo vivencia como una experiencia vivida con gran intensidad por un individuo en un lapso de tiempo “aquí-ahora” y que produce efectos emocionales, cenestésicos y vivenciales. Dicha vivencia suele ser muy placentera, y conlleva una profunda integración y armonización, acompañada habitualmente de una amplificación de la percepción, y con ella de la conciencia.

EFECTOS DE LA BIODANZA SOBRE LA VIVENCIA SEXUAL
Con la biodanza despertamos el el erotismo que, hoy en día está muy reprimidoy perturbado por ideologías doctrinas y prejuicios.
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DISMINUCION DEL DESEO SEXUAL

13 04 2008

Las disfunciones sexuales en la actualidad, son causa y/o efecto de insatisfacción para un alto porcentaje de la población. La presencia de una alteración o incomodidad en la vida sexual de las parejas, propicia grandes perturbaciones no sólo de orden relacional, sino que también de orden personal. Como consecuencia de esto, la psicología toma un rol protagónico en cuanto al descubrimiento de causas, sintomatología, efectos y consecuencias, así como también, en la prevención y tratamiento de las alteraciones en el campo de la sexualidad.
Una de las disfunciones más comunes en la población femenina es la relacionada con la disminución del deseo sexual (o deseo sexual hipoactivo). La presencia de esta disfunción implica una disminución de fantasías, intereses, encuentros, e ideas de carácter sexual que causa malestar psíquico tanto a nivel subjetivo, como intersubjetivo (DSMIV, CIE10). Pareciera ser que se nos hace más fácil pensar que a las mujeres les disminuye el deseo sexual, sin pensar que el hombre puede ser capaz de evitar o rechazar una propuesta de encuentro sexual porque no tiene “deseo”; pero cada vez se está haciendo más frecuente este motivo de consulta de parte de los varones. Es muy difícil identificar un único elemento como determinante de la disminución del deseo sexual, debido a su multicausalidad, en donde se involucran factores orgánicos, psicológicos, sociales, relacionales, educativos y evolutivos. Es innegable que el ritmo de vida que llevamos hoy en día contribuye de alguna manera al aumento de casos de personas con trastornos en el deseo. La gran cantidad de demandas que enfrentamos diariamente influyen tanto en el ámbito físico como en el psicológico. Al acumular tensión se produce un bloqueo de la capacidad de disfrutar del placer y del dejarse llevar por las sensaciones, por el momento y por la vivencia sexual. Existen diversas teorías psicológicas que explicarían la disminución del deseo:
- Derivaría de un desequilibrio dentro de la relación de pareja, que se mantendría y perpetuaría cuando están en juego dificultades en la comunicación de la pareja, ciertas pautas disfuncionales y dificultades del rol de género. (Corriente sistémica) – Constituiría principalmente un problema de coordinación a nivel personal entre los niveles fisiológicos, cognitivos y afectivos; o un problema de sincronización entre la sexualidad de uno y otro miembro de la pareja. (Verhulst y Herman). – Derivaría de factores influyentes como la ansiedad, la cólera, la culpabilidad, y la reacción ante posibles traumas sexuales (Mc Carthy). – Se originaría producto de cuatro causas como son la historia de aprendizaje (experiencias de niñez, modelos, fuentes de información, actitud de los padres hacia el tema de la sexualidad), factores físicos, factores de relación (papel del síntoma en la relación global de la pareja), y factores cognitivos (papel del nivel de conocimiento del individuo sobre la sexualidad, y de sus actitudes, creencias y pensamientos en la disfunción sexual) (LoPiccolo y Friedman).
- Se originaría, según Kaplan, porque la libido seria activamente, aunque de manera inconsciente e involuntaria, suprimida, lo que tiene sus raíces a la base de un conflicto intrapsíquico. Muchos pacientes tenderían a suprimir su deseo por medio de la evocación de pensamientos negativos, o por dejar entrometerse espontáneamente pensamientos no sexuales cuando tienen algún tipo de oportunidad sexual. Estos pensamientos funcionan del modo contrario a como funcionan las fantasías sexuales que son usadas para aumentar el deseo sexual. – Se provocaría por la existencia de una ansiedad frente al desempeño. En estos casos, el temor que puede existir frente al hecho de llegar a “fracasar” durante el acto sexual es el factor determinante, pensando en que el acto sexual sería para ellos es “medible” en términos de reconocimiento y de rendimiento. El miedo de no poder complacer y satisfacer a una mujer (o a un hombre), o bien el temor en los hombres a eyacular anticipadamente actúa como una profecía auto-cumplida. (Kaplan) – La existencia de algún tipo de sentimiento de culpa acerca del sexo y del placer también es una causa. (Kaplan)
Por último, se plantea otro posible origen en un miedo inconsciente a la intimidad y al éxito de la relación de pareja. Estas personas no le tienen miedo al placer erótico per se, su miedo inconsciente está dirigido fundamentalmente a cualquier tipo de compromiso íntimo, por lo que frente a relaciones en donde han alcanzado cierto nivel de cercanía y compromiso, realizan la misma operación de evocación de pensamientos negativos. Acá podemos pensar que este miedo a la entrega implica posiblemente también temores tales como temor a la pareja, a ser atrapados, a enamorarse y a perder la libertad, siendo probable encontrarse en algunos de estos casos con personas con un superyó muy rígido que los haga frenarse frente a la posibilidad de perder el control.
* foto de www.gettyimages.




LA CARRERA FEMENINA HACIA EL ORGASMO: ¿LLEGASTE?

5 04 2008

La sexualidad femenina tuvo durante siglos, un carácter secundario tanto en el discurso popular como en el discurso científico. Para las mujeres “lo natural” del acto sexual estaba reservado sólo para la procreación. El placer y el goce no eran considerados como fin principal de un encuentro sexual, y si llegaba a serlo para alguna, ésta se consideraba sucia, promiscua y fácil, cumpliendo cabalmente con la antítesis esperable de la madre y esposa moldeada por el varón. Se estimuló el rechazo a lo erótico y al placer, promoviendo con ello el miedo, el ocultamiento, la vergüenza y la ignorancia. La mujer reprime su deseo y apasionamiento, renunciando así a su propio cuerpo.
Muy lentamente la mujer comienza a despertar, y recién a partir de los años 50 y 60 se abre paso a las mujeres a la sociedad, lo que con el tiempo afectaría directamente sobre su sexualidad, dando pie con ello a que ésta se enmarcara en un tema de interés público y científico. La palabra orgasmo comienza a integrarse al lenguaje femenino, ya que el poder buscar y sentir placer en sus relaciones sexuales comenzó a ser visto como un derecho.
Hoy en día las mujeres conversan cada vez más sobre sexo y sexualidad. Se preocupan, investigan y se ocupan consultando especialistas cuando tienen dificultades. Pero, hay un tema que da la idea de retroceso en todo este largo camino recorrido, algo que nuevamente pareciera poner a la mujer en un rol sumiso…La obligación, y la carrera femenina por tener un orgasmo.

El orgasmo sería la última fase del modelo de respuesta sexual (precedido por el deseo y la excitación.) En las mujeres, consiste en una serie de contracciones reflejas involuntarias y rítmicas de las estructuras que comprenden la plataforma orgásmica (músculos y tejidos espesados que rodean el introito vaginal, y también alguno de los músculos pélvicos).
Pero, más allá de los términos fisiológicos, el orgasmo es una experiencia netamente subjetiva que incluye un sentimiento muy intenso de placer. El orgasmo pasa a ser un abandono de sí y una entrega profunda, como lo plantean los franceses una “petit mort” (pequeña muerte).El orgasmo es una expresión de plenitud que se siente en todo el cuerpo, que abarca la totalidad del momento. Y que conduce a un sentimiento de vitalidad y armonía. El orgasmo es único, y personal.

Pero… muchas mujeres se empeñan en lograr un orgasmo en sus relaciones sexuales, pero el fin no sería algo propio en cuanto a lograr conectarse con lo más íntimo de cada una, sino que el fin sería contestar aquellas interesantes preguntas realizadas en el acto sexual por sus parejas, tales como:

¿Te fuiste? ….¿Ya? …..¿Llegaste? ….
Convirtiendo el acto sexual en una carrera con un claro y definido objetivo.

Ahora bien, lo preocupante es que muchos de estos hombres se empeñan en que su mujer “termine” o “llegue” como un reto a ellos mismos, para tener una “misión cumplida”, y de este modo reforzar su masculinidad y virilidad.
No es difícil entender entonces, el porqué las mujeres muchas veces fingen un orgasmo, y no es difícil entender entonces el sentimiento de rabia y resentimiento que muchas mujeres sienten hacia sus parejas, y el desencadenamiento de disfunciones sexuales como la dispareunia, el vaginismo o la disminución de deseo.
¿ Qué paso con nuestra posibilidad de vivir libremente nuestra sexualidad? ¿ Cuán libres podemos ser en cuanto nuestra capacidad de tener placer es un tributo al excelente desempeño de otro? Una vez más nos entrampamos, una vez más nos hacemos prisioneras supeditando nuestra sexualidad a un otro, y respondiendo al deseo de un otro.
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Pareciera ser entonces, que a pesar de los cambios sociales, la sexualidad femenina se mantiene más como una exigencia cognitiva que como la apropiación del placer en sí mismo, como un valor y un derecho personal*1
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Queda planteada la posibilidad de defender el derecho a tener un orgasmo cuando a cada una se le antoje, defender el derecho a tener un cuerpo para sí y no como objeto para otro, el derecho a lograr una apropiación integral de nuestro cuerpo, siendo capaz de desarrollar una sexualidad integrada e integral.
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Autoras Artículo: Paula Pérez, Andrea Florenzano
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* *(1)”El desarrollo social, una carencia no reconocida”. M. Busto (2004)
*foto en: http://www.gettyimages.com